La parroquia, segunda parte: Los parroquianos neutrales.

Como comenté en el artículo anterior, vamos a abordar los diferentes tipos de parroquianos que nos podemos encontrar en una tienda de juegos de mesa.

Aquí si que me voy a ir a lo más autóctono, a los clásicos parroquianos que te encuentras en una tienda hobby.

Empezaremos hablando de los parroquianos neutrales, esos que pueden convertirse en un parroquiano bueno, útil para la tienda y casi un motivo más para ir a ella o en un parroquiano malo, de los que quitan las ganas de ir a comprar, e incluso de ir a trabajar a tu tienda por si aparece.

Jay y Bob

-Llevan así dos horas y no sabes qué hacer con ellos…
Foto de @thiszun (follow me on IG, FB) en Pexels

Perfectamente representados en las diferentes películas de Kevin Smith, Jay y Bob suelen ir en pareja y se caracterizan por pasar la mayor parte del tiempo posible dentro de la tienda sin gastar dinero, aunque es probable que si tu tienda dispone de una nevera con bebidas, vean bien comprarse una lata para sentir que son clientes de verdad.

Jay y Bob son parroquianos neutrales, es probable que no consuman porque realmente no tienen dinero, hacen que la tienda parezca con movimiento y existe la posibilidad de que piensen en ti para hacer regalos de cumpleaños, pero si se convierten en un mueble más de la tienda deberás controlar su comportamiento y sus conversaciones, ya que podrías terminar perdiendo clientes si se ponen a hablar de política o a hacer un «yo sé más que tú» con clientes.

El joven estudiante

Precuela directa de Jay y Bob, el joven estudiante es algo que yo mismo he sido en alguna tienda.

El joven estudiante es esa persona que se presenta en la tienda en horas lectivas a pasar el rato porque o no quiere ir a clase o tiene una hora muerta entre clases y tú le pillas cerca.

Lo habitual, al igual que con Jay y Bob, es que intente consumir algo barato. La mayoría todavía no han perdido toda la vergüenza con los años, así que probablemente te compre algún sobre de un Juego Coleccionable y es bastante seguro de que realmente quiera comprarse ese juego que lleva cotilleando todos los días desde hace dos meses y que esté esperando a su propio cumpleaños o a que venga su tío del pueblo.

Nuevamente, nos encontramos ante alguien neutral, está bien que si te aburres en la tienda interactues con el y, si no se lo toma como una ofensa personal, le recuerdes de vez en cuando que si no debería estar en la facultad.

El tendero 2

Otro ente neutral que pulula por la tienda hobby y que no me he encontrado en prácticamente ningún otro sitio es el Tendero 2.

-¡Oh no! ¡El otra vez! Mejor finjo que no vengo a por nada y me voy corriendo… (Me estoy volviendo fan de los bancos de imágenes).
Foto de Wellington Cunha en Pexels

La característica que describe a todos los que se encuentran en esta categoría es que, cuando alguien está dudando en una compra, acuden en seguida a dar sus consejos y opiniones para «Ayudarte». Saben que estás ocupado (Aunque no lo estés) y te ofrecen su trabajo gratuitamente se lo hayas pedido o no.

En niveles avanzados, he visto con mis propios ojos a alguno de estos parroquianos meterse detrás del mostrador si el dependiente en ese momento está en otro lado. De momento no les he visto cobrar el material, pero no descarto que ocurra en algunos lugares.

Hay que identificar muy bien a este tipo de persona, hay veces que son gente que le gusta dar su opinión (El equivalente a un Twittero en la vida real) y que lo mejor sea tenerlo identificado para intentar que interactue con gente desconocida lo menos posible. Pero en otras ocasiones podemos estar hablando de una persona que realmente puede ser útil y a la que tener en cuenta a la hora de buscar un extra para fines de semana o llevar de acompañante al próximo salón del cómic al que vayas.

Conclusiones sobre los parroquianos neutrales.

He generalizado en tres tipos de parroquiano neutral porque no me gusta extenderme mucho, pero probablemente cualquiera que haya estado trabajando en una tienda puede identificar tres o cuatro tipos de parroquiano autóctono que quizás no encaje en estas categorías.

No obstante, la conclusión a la que he llegado es que a este tipo de personas hay que dejarlas fluir. Sin duda son un activo la la tienda, ya que tener gente dentro llama a entrar y, salvo que se conviertan en un problema, no molestan más allá de que alguno se ponga a hablarte mientras estás calculando el trimestre.

En unos días… ¡Los parroquianos buenos!

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